En el día 3 fuimos a la cima del Chirripó, lo cual fue todo un reto personal, porque mi rodilla izquierda me dolía muchísimo, pero nada que un buen vendaje, un par de cataflam, y un montón de ayuda no pudieran solucionar... :) Llegar a la cima ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y me enseñó muchísimo de mí. Esa noche la pasamos super bien en la cena además de todo, con un buen vino (la única manera de calentarse) y buena compañía, fue una excelente última noche...
El día 4 fue el descenso... Sin más, les dejo los últimos recuerdos...
Día 3




































Cuando me separé del grupo y me quedé sentado en la piedra cerca del cerro, ciertamente me dieron ganas de no volver a la civilización. El sonido (o ausencia de) y los paisajes del parque crean una paz y tranquilidad increíble.
ResponderEliminarMuy tuanis las fotos y el blog!
Esteban C.