Empezó el 2010 con bombos y platillos y es oficialmente hora de hacer un mega update de todas las loqueras que han pasado este último mes después de todo lo que escribí el post pasado.
Primero, Lucky. Mi Lucky murió, hace ya varias semanas en el albergue... No nos habían querido contar nada, pues querían darnos la noticia la primera vez que nos pudieran ver de frente, y un día nada más me monté en el carro, determinada a llegar y verla mucho más sanita, y llevarle algún juguete o algo así y me recibieron con esa noticia.... Ok, yo lloro mucho. Bambi me hace llorar, hay partes en películas de comedia que me hacen llorar, a veces lloro cuando oigo alguna sinfonía de Beethoven o veo algún amanecer particularmente impresionante, entonces no es como un "major event" que yo llore, pero con esto de Lucky, yo sentí como si me hubieran hechado una bolsa de hielo en la cabeza (obviamente hubo lagrimeo), pero más que todo era una impresión gigante. Llamé a Naty y le conté y ambas nos pusimos a llorar por teléfono, fue bastante triste. Pero, tratando de verle el lado amable a todo este asunto, por lo menos me pone muy feliz saber que Lucky pasó sus últimos días mucho más cómoda y no en alguna random calle solita.
Ahora, si voy a hablar de los eventos de fin de año 2009, es crucial que en este post haya mención del infame "esguince de cumpleaños"... me explico: el 22 de diciembre celebro mi cumpleaños. Considerando que AMO correr y que el día del cumpleaños uno debería pues teóricamente hacer lo que uno ama, entonces decidí que sería una buena idea ir a correr (precisamente con Naty) a la Sabana (que resulta ser mi lugar favorito para ejercitarme).
Todo empezó normal, full gear de correr, iPod cargadito, buen estiramiento... con una pequeña excepción: me estaba orinando hardcore, no un poquito no, era algo así como "si-no-me-consiguen-un-baño-ya-me-voy-al-bosque-de-la-sabana-y-orino-en-un-árbol" kind of thing. Así que empezamos el quest de búsqueda de baño... no duramos mucho en realidad, a una corta distancia de donde estiramos yacía glorioso un servicio sanitario. Corro como correría una persona perdida en el desierto cuando encuentra un oasis, y me frena un señor moreno como de mi tamaño, de unas 300 libras y me dice: "no puede ir al baño, está cerrado".............!!!!!!......... "OH NO HE DIDN'T", pensé para mis adentros... y luego le dije "por qué está cerrado?, pero usted no entiende, me estoy orinando!!" y el señor me dice "no hay agua, en toda la sabana" y yo "señor, estoy en un punto en donde me pela una anona si hay agua o no en el baño, nada más necesito algún lugar donde pueda aliviar mi vejiga dammit!" y me dice "lo siento mucho", a lo que yo le respondo "y no hay algún otro baño por aquí cerca" y él me contesta "No.". Un monosílabo! El desgraciado está viendo mi desesperación y me responde con un monosílabo, como diciendome "soy un hombre y puedo orinar donde sea, entonces no me interesa que usted, mujer, no pueda hacer lo mismo".
Ok, ahora tenía un grave problema... de todos modos iba a tener que caminar por lo menos 2 km hasta el baño más cercano, y ya estaba estirada, precalentada y vestida para el running me dije a mi misma (y Naty, mi trusty running partner) "hagamos una cosa, corramos hasta la salida a Pavas, y ahí en la panadería Mora pedimos el baño, y después seguimos haciendo la ruta"... "está segura?" me preguntó Naty, y yo "por su, vámonos."
Empezamos a correr por la ruta del reto Powerade (una ruta muy rica entre los árboles) y cuando habíamos recorrido unos 500 metros se ven a lo lejos dos maes un poco sospechosos, uno orinando en un árbol (rajando de sus habilidades para ir al baño de pie el muy... rajón) y otro "cuidando". El simple hecho de ver que uno de los maes estaba como "vigilante" me hizo sospechar mucho de la situación en general. Eso, aunado a mi vejiga que ya estaba llorando por ayuda, me desconcentraron bastante, y en cuestión de segundos, di un mal paso y caí al suelo. No crean que eso de caerme mientras corro no me había pasado antes, de hecho yo soy la reina de las caídas tontas y accidentes, pero en esta caída en particular yo sabía que algo me había pasado. El dolor en el tobillo izquierdo era incontenible y yo nada más cerré los ojos y me puse a respirar profundo para que no me abrumara la sensación... luego pensé de manera muy zen (no crean, yo siempre recuerdo mantenerme zen) "esto es lo mejor que me pudo haber pasado, el universo no comete errores", después abrí los ojos y vi el pie, que ya estaba hinchado como a dos veces su tamaño normal en sólo esos 20 segundos que habían pasado. "Oh fuck" fue lo único que me pasó por la cabeza.
Naty me preguntaba como loca "amiga, que le pasó, amiga que le pasó" y yo no podía ni hablar del dolor... cuando pude articular palabra le dije "mae el pie, me duele demasiado... pero demasiado, jale al carro, creo que se acabó la corrida". Me levanté y como soldado valiente me fui caminando hasta el carro (!@#$% 500 metros que se me hicieron ETERNOS) y cuando llegué al carro me di cuenta que estaba de veras hinchado y decidimos que era una buena idea ir a la clínica a que lo revisaran. Pero di, así yo no podía manejar, entonces tuve que darle las llaves a Naty. Nota al pie de página: Naty tiene un carro automático, y la última vez que había manejado un carro de marchas había sido como cuando Cristóbal Colón armó el ride de venirse en la Pinta, la Niña y la Santa María para las Américas, para que se hagan una idea.
El viaje hacia la clínica católica fue muy educativo (Naty: "por qué el carro suena así, que hago?", yo: "naty, vas en primera, el carro se está fundiendo, hay que pasar la marcha") y cuando llegamos ya el pie era un freak show, hinchado a más no poder y el dolor era suficiente como para que no pudiera apoyarlo. Nos bajamos cojeando y muertas de la risa en emergencias porque ya la aventura había sido demasiada, cuando me ofrecieron una silla de ruedas, así llegué hasta la caja, donde el cajero se nos quedaba viendo como si hubieramos consumido crack, porque no entendía por que nos reiríamos de tal infortunio. A todo esto, yo andaba con un prendedor en la blusa que decía "estoy cumpliendo años" y se lo enseñé a cuánta persona me atendió ese día.
Rayos X... Chequeo general... y luego... el ortopedista. Un doctor colombiano muy amable me vio el pie, me diagnosticó un esguince grado 2, me lo movió para todo lado como si yo fuera una muñeca de trapo inmune al dolor y me lo inmovilizó... además me recomendó empezar terapia física ASAP si quería volver a correr en algún momento pronto...
El resto de mi día de cumpleaños pasó entre bañarme con una bolsa plástica en la pata sentada en una silla porque no podía estar demasiado tiempo de pie, ir terapia física, ir a peinarme donde la estilista (la cual convenientemente tiene su salón en un segundo piso, accesible únicamente por las gradas más difíciles de subir de Costa Rica) y colapsar del cansancio en la casa. Y todavía hacía falta la fiestita.
La fiestita era la segunda parte de la celebración de cumple. Antes de eso, las chicas y yo nos habíamos ido un fin de semana a una casa de playa en Tivives llena de rest & relaxation,horas de piscina, perritos medios aplayados, incidentes con tormentas y apagones... Pero la fiestita se hizo el día oficial del cumple.
Da, mi hermana se rajó preparando todo para ese día, el cual tenía un theme (Dora la Exploradora, así o más vaga...), y a pesar de mi pie malo, estuvo bastante entretenida la verdad (en especial en la piñata donde Pao sacó toda su ira acumulada y quebró el palo con el que le estábamos dando en dos). Pero para eso si mejor les dejo las fotos. Y del resto de año nuevo, bueno, creo que este va a ser un post en 3 partes. En la próxima parte vendrá Navidad y el 31 de diciembre (aka. the beach-canopy-fireworks days). Hasta la próxima.