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sábado, 30 de enero de 2010

Post muy largo. Parte 2.

Ok, seguimos con el resto de las experiencias de fin de año, para ya poder actualizarnos y poderles contar como va el asunto este año.
Resulta que después de que pasó uno de los cumples más vacilones de mi vida (sí, con pata renca incluida y todo...), vino Navidad yyyy luuuuegoooo, empezaron "the real vacations"...
The real vacations están llenas de muchísimas cocinadas, excelente compañía, musiquita, kayakeadas, días en la arena, snorkeleadas, jugadas de UNO y otros juegos de mesa, volcanes, canopy tours y experiencias increíbles... Creo que lo más fácil es contar la historia en fotos, y luego contarles una de las anécdotas que considero de las más tuanis de todos los paseitos (son demasiadas, pero esa se llevó mención de honor). Empecemos por las fotos...


Aquí procederé a interrumpir las foticos para contarles la historia. Bueno, primero, si tienen una mente moderadamente habilidosa para sacar logical conclusions se darán cuenta que la misma persona se repite over and over again en las fotos (y no, no me refiero a la maravillosa "Gloriana Brenes")... como ya lo habrán concluido, señores y señoras: les presento a mi novio Esteban (se aceptan todos los comments de felicitaciones y buenas vibras del mundo)... Para simplificar una historia larga (y porque eso de publicar demasiadas intimidades en el blog no me cuadra), puedo resumir que nos conocimos en el Chirripó y bueno, ha salido muy bien so far.
Pero bueno, por más importante que esa noticia sea, esa no es la historia de las que les quería hablar, pero era necesario contarla para comprenderla. Resulta que durante nuestras vacaciones de fin de año, nos gustó el ride de agarrar un kayak doble e ir a dar vueltas por las playas aledañas. Uno de esos días, nos fuimos kayakeando (un viajecito como de 30-40 minutos) hasta una playa aledaña, y cuando llegamos decidí que en una playa sola, con las olas reventando super cerca en la arena había que sentarse a meditar... no ifs or buts... simplemente sentarse y meditar un ratico (con esto no me refiero a reflexionar acerca de la vida, sino a meditación como disciplina, que es parte de lo que practico, ojitos cerrados, mantra, etc...). Por qué considero ésta una de las mejores experiencias del paseo? Porque sentada ahí, enfrente del mar, escuchandolo, en total silencio fue cuando se re afirmó algo que he empezado a creer en los últimos meses: nos complicamos mucho la vida en busca de la felicidad.... y cuando nos sentamos y simplemente somos, delante del universo, totalmente integrados a todo lo demás, es ahí cuando somos felices. No tenemos que esperar a ninguna condición especial, a ningún "momento increíble", simplemente ser... y es por eso que ese momentito me marcó tantísimo.
Bueno, saliéndonos ya de la nota profunda del post, continuaré contando que las vacaciones se extendieron hasta principios de enero (incluso en una parte, tuvimos el gusto de tener a dos invitados desde Polonia: Justyna y Szymon) y luego... entró la universidad y se acabó la paseadara (bueno, a medias...) jajajaja. Aquí les dejo más recuerdos.



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