"A dog has no use for fancy cars, big homes, or designer clothes. A water log stick will do just fine. A dog doesn't care if your rich or poor, clever or dull, smart or dumb. Give him your heart and he'll give you his. How many people can you say that about? How many people can make you feel rare and pure and special? How many people can make you feel extraordinary?"
Debo advertir que este post puede sonarle increíblemente tonto a una persona que no ame o por lo menos quiera a los animales. Así que a aquellos que no disfrutan de los animales, de su compañía, de sus ocurrencias, no lean este post porque debe ser apreciado por alguien que de verdad lo entienda.
La realidad es que esto ha sido algo de lo que más me ha marcado a mí como persona. Como ya he contado, mi vida ha cambiado mucho en los últimos años. No planeo hacer de este blog un diario personal lleno de sentimientos y cuentos de mi vida emocional en detalle... más bien quiero que esto sea un registro de anécddotas vacilonas, viajes, amigos... rara vez pongo posts que tengan una gran carga sentimental para mí, pero no puedo evitar escribir este único post, porque es importante para entenderme.
Hasta hace unos meses, dos compañeros estaban a mi lado todos los días:
me despertaban con sus ladridos, me hacían reír con sus ocurrencias, me recibían moviendo la cola... Con toda sinceridad creo que hay pocas cosas que pueden traer tanta simpleza, tanta felicidad a la vida de una persona como un perrito.
Por razones de la vida, ellos y yo nos tuvimos que despedir... Tengo que confesar que no hay un solo día en que no me hagan falta, que no piense en ellos, que no tenga como oculta en algún lado la esperanza de volver a la casa y que ahí estén para recibirme... Si alguien me ha visto llorar, reír, jugar, enojarme, han sido ellos.
Me acuerdo de los momentos en que llegaron a mi casa, de cada desastre que hicieron, celular que se comieron, sillón en el que se subieron sin permiso. Me acuerdo de mi frustración al verlos y de mis intentos por entrenarlos (todos fallidos por supuesto). Pero lo que más me acuerdo era el final de el día, y como ellos me habían acompañado y me habían querido sin condiciones... Y es que eso es lo más bonito de un perro, no importa como uno sea, no importa que haga, ellos siempre te van a querer.
No siempre fui la mejor dueña... mis emociones no siempre fueron lo suficientemente estables como para darles el cariño que se merecían, pero ellos nunca me lo resintieron...
Una parte de mi corazón se fue con ellos y, sin lugar a dudas, una parte muy grande de lo que me queda es para ellos. Para mis locos peludos, para los mejores amigos que tenido en la vida, en donde quiera que estén... :( <3
No hay comentarios:
Publicar un comentario